Tomando el ejemplo de #watermelon (sandía) demuestra que en pocos minutos puede sacar conclusiones casi periodísticas sobre dicha fruta: en qué época del año se consume más; las mejores técnicas para elegirla; cómo hacer tragos con ella. Pero también se encuentran referencias menos obvias como por ejemplo esta (increíble!) acerca de estereotipos raciales relacionados a la sandía.
Lo llamativo del hashtag es la velocidad de organización de los pensamientos (tweets) generados acerca de un mismo tema/persona/acontecimiento... Con el hashtag, los usuarios que hablan de lo mismo se encuentran y pueden seguir dialogando/discutiendo. Aumenta la inteligencia colectiva porque junta pensamientos y debates; intercambios y reflexiones. Transforma los aportes locales, individuales y particulares en una tendencia global, masiva y general. Les da accesibilidad y transparencia a nuestros pensamientos. Por ahora es lo que más me seduce en Twitter.